Cada año, entre enero y febrero, el sur del Ecuador se ilumina con uno de los fenómenos naturales más emblemáticos del país: el florecimiento de los guayacanes. Este espectáculo transforma los bosques secos de Zapotillo, en la provincia de Loja, y de Arenillas, en la provincia de El Oro, en extensos paisajes dorados que atraen a turistas, fotógrafos y amantes de la naturaleza.
El fenómeno puede apreciarse principalmente en las parroquias de Mangahurco, Cazaderos y Bolaspamba, en el cantón Zapotillo, donde miles de árboles de guayacán florecen tras las primeras lluvias de invierno. Conocida como la “capital del guayacán”, esta zona se ha posicionado como un destino clave del turismo de naturaleza, impulsando rutas guiadas, turismo comunitario, gastronomía local y actividades culturales que fortalecen la economía de las familias del sector.
En la provincia de El Oro, el florecimiento también se vive en Arenillas, especialmente en el Bosque Protector Arenillas, un espacio natural que combina biodiversidad, senderos ecológicos y oportunidades para la educación ambiental. Aquí, el guayacán florece en armonía con el entorno, consolidando a la zona como un destino ideal para el ecoturismo y la observación de flora y fauna.
Aunque se trata de un evento breve, el florecimiento de los guayacanes deja una huella imborrable en quienes lo visitan. Más allá de su belleza, este fenómeno representa una oportunidad para promover el turismo sostenible, la conservación del bosque seco tropical y el desarrollo local en el sur del Ecuador.
Florecimiento de guayacanes impulsa el turismo
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